Alfonso UssíaSadam HusseinFidalgoFidalgo


A ALFONSO USSIA. ESCRIBIDOR
por su artículo "Fumadores"
enviado a esta redacción por
yomismo1949@yahoo.es
Sobran los comentarios: el autor del engendro se ahoga en su propia mugre de humo y demás olores corpóreos. No debe saber que la piel del fumador huele como unos cien pares de calcetines y sobacos de párvulos sudorosos. Eso unido al humo venenoso y apestoso que expele por las fauces sí es de verdad una repugnante necedad.

Los fumadores somos conscientes del daño que nos procuramos a nosotros mismos. No todos somos tan sinvergüenzas y aprovechados como aquellos que, después de fumar y fumar durante décadas, contraen una enfermedad y se querellan contra las empresas tabaqueras. No es válida la justificación de la falta de información. Hace tiempo era posible, pero en la actualidad es muy difícil encontrar a un fumador tan insensible como los que protagonizan la campaña publicitaria institucional contra el tabaco.
Ni en los espacios agresivos con la normalidad -un vuelo de doce horas, por ejemplo-, se le permite al fumador aliviar su desasosiego. Está prohibido fumar porque el humo del tabaco puede molestar a los no fumadores, pero no está prohibido viajar oliendo a pies o a sobaco por mucho que esa circunstancia moleste aún más que el humo del tabaco a los viajeros limpios.
Como fumador, doy fe de que siempre, antes de encender un cigarrillo, solicito la venia de cuantos me acompañan. Si el permiso es concedido, expulso el humo con sumo cuidado y mesura, para no herir el aire de los demás. Y no fumo en los hospitales, ni en los lugares donde no hay ceniceros, ni en los coches, ni en los aviones. Entiendo y comprendo la animadversión hacia él tabaco pero no me considero un homínido peligroso por consumirlo. Nunca he robado, ni asaltado, ni esgrimido un arma blanca, ni atracado a mano armada por un cigarrillo.
Los que comparan con demagogia el tabaco con la cocaína o la heroína son, además de unos mentirosos, unos necios.
Las guarradas se pueden hacer libremente desde la iniciativa privada, pero no con dinero público. Los anuncios anti-tabaco que se emiten en la actualidad son, sencillamente, repugnantes. Y producen un efecto contrario al deseado, porque el no fumador intolerante y marrano que estornuda y moquea el rostro de la fumadora despistada, o la cochina que se corta las uñas de los pies en plena reunión, con vuelo de pedazo de uña al vaso del fumador, caen muy mal a los recipendiarios del mensaje. De acuerdo que hacer cola en un Banco y soltar el humo en el cogote del cliente inmediatamente anterior es una falta de urbanidad. Pero la reacción del no fumador es una guarrada como la copa de un Fundamentalismo puro y duro. Apología de la intolerancia y la mala educación.
En los anuncios institucionales contra el tabaco, las víctimas son los fumadores, y los villanos, los supuestamente afectados por los humos ajenos. Los expertos que han creado la campaña y los marmolillos que la han aprobado desde los despachos ministeriales se han equivocado clamorosamente.

Desde que me considero posible receptor de una grosería como las ensalzadas en dichos anuncios, voy por la vida con una cierta sensación de ciudadano ejemplar. Porque vuelvo a lo mismo, al origen de mi queja. El mismo derecho tiene la atractiva puercona a, cortarse las uñas delante de los fumadores que yo a limpiarme las orejas con su blusa si me molesta el pachulí que se ha rociado de mañana para simular su falta de higiene. Que de eso sí que es necesaria una campana institucional y machacona. La campaña del jabón.
La suciedad corporal también hace daño al prójimo. Junto a los carteles de «Prohibido fumar» en establecimientos y transportes públicos, habría que instalar otros con la siguiente advertencia: «Prohibido a los no usuarios del jabón». Que ése y no el de fumar es quizá el mayor vicio nacional en este nuevo siglo que termina de nacer.
Por mi parte, seguiré intentando no molestar a nadie con mis humos azules y perniciosos.
Insistiré en mi costumbre de pedir permiso para fumar, y aceptaré sin reservas las quejas medidas y educadas. Pero no por ello, puedo admitir que la virtud y la decencia estén en la guarrada, la grosería y la brutalidad.
Espero no recibir una bofetada por pensar de este modo.


A SADAM HUSSEIN y PROLE. EX-DICTADORES
El palo Los palitroques
por lo que todo el mundo sabe

A Fidalgo. OBRERO COMISIONADO
Fidalgo
¿Cómo podrá defender este médico aspirante a Lula español a sus sindicalistas no fumadores?

A Schumacher
Schumacher
Tipo que anda por ahí atropellando a todo el mundo,
en todos los sentidos, con sus juguetitos de mierda
Schumacher
Y el abrazo fatal

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